Jonathan Hadley, su padre Bill y su madrastra, están de vacaciones en la Ciudad Antigua. Con la intención de visitar un museo de relojes, propiedad de un hombre llamado El Marqués, y, aunque la exposición fue cerrada años atrás, El Marqués accede a enseñarles su colección. Entre ellos se encuentran unos relojes muy misteriosos, algunos hasta malditos.
Un descuido de la madrastra de Jonathan hace que toque el reloj de Quy Sui, lo que hace que su alma quede encerrada dentro del reloj y si la separan del reloj morirá Sólo hay una forma de salvarla, encontrar el Reloj Deveraux, oculto en la Ciudad Antigua, o almenos eso es lo que el cree al principio. Sin pensárselo dos veces, Jonathan sale corriendo y recorre la ciudad de un sitio a otro. Parece un laberinto sin salida, y el joven Hadley tiene tan sólo doce horas para encontrar el reloj. En su búsqueda se encuentra con Nico, que le entrega un misterioso medallón, y después con Emma, una joven, que guía a Jonathan por las calles de la Ciudad Antigua y le lleva a una echadora de cartas para que solucione las preguntas que el tiene. Pero lo que no sabe Jonathan es que hay personas que están dispuestas a evitar que el se haga con el reloj Deveraux, y otras en las que es mejor no confiar. Según avanza el tiempo, la Ciudad Antigua va cambiando pareciendo más oscura y misteriosa. Al final acaban con una pelea mental entre el portador del reloj Deveraux y el Marqués.
En este estupendo libro, aprendemos que las cosas no son lo que parece. Lo mas normal y rustico puede ser en verdad algo increíble y fascinante.

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